Corazones rotos.

viernes, 30 de octubre de 2015

Full Metal Heart

“Las lecciones que no traen con ellas algo de dolor no valen la pena, después de todo nadie puede ganar algo sin haber sacrificado algo, pero una vez que se haya superado ese dolor se gana un corazón lo suficientemente fuerte como para nunca más ser vencido…. 
Un corazón de acero”.


martes, 27 de octubre de 2015

Papá...

Hijo: Papá, ¿hay princesas?
Papá: Claro hijo, tu madre es un ejemplo.
Hijo: ¿Y yo algún día voy a encontrar a una princesa?
Papá: Claro, pero para encontrar a una princesa, lo primero que tienes hacer es actuar como un príncipe.


sábado, 24 de octubre de 2015

Cuando sepas de mí.


"Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar.
Cuando sepas de mí, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal.
Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos... nah.
A lo que iba.
Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no.
Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal.
Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito.
Dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención.
Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió.
Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final.
A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí.
Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula.
Haz ver que me olvidas.
Y me acabarás olvidando.
De verdad."

- Risto Mejide

miércoles, 21 de octubre de 2015

Litros de café pendientes

Te ofrezco que te quedes conmigo, en casa, tirados en pijama y mesa de camilla para el tiempo que en breve viene, ver la tele, dormir o hablar, arreglando el mundo a nuestro ritmo como excusa para terminar con un cónclave de besos. Te ofrezco olor a café recién hecho los domingos por la mañana, o si quieres, firmamos una cláusula y olerá así todos los días de tu vida. Te propongo abrir las ventanas cuando llueva, para cuando entre la humedad disfrutes del olor a tierra mojada; o no, mejor aún, salimos a la terraza y mojarnos de esa lluvia, que lo de ”carpe diem”, ha quedado más como frase para tatuaje, y poca gente lleva lo lleva a cabo. Te ofrezco noches de compás, de baile y de whyski, de impaciencia al esperar un taxi, y disfrutar de una hamburguesa mientras llega.
Te ofrezco mi camisa del día anterior para que desayunes con ella sin nada debajo, con un moño recogido y el rimel corrido. Prometo pequeños grandes detalles, llevarte agua helada a la cama por la mañana cuando nos despertemos con resaca, tardes de ”gordo”, comiendo paquetitos de patata, doritos, chocolate y demás grasas saturadas. Te ofrezco leerte en braille, sonrisas por palés, algún que otro mal rato sabiendo que lo que viene después, va a ser como volver a conocer tu geometría una y otra vez. Te prometo besos, pero no besos cualquiera, no como los que se dan las parejas por costumbre al verse que es como un piquíto sin ganas, yo te ofrezco tempo, temple y nervio en cada uno de los que te de. Te doy la posibilidad también, de un poder que pocos tienen, y que envidio de parejas que conozco, el mirarse y saber exactamente lo que pasa por tu cabeza en ese momento, para bien o para mal, porque en los tiempos que nos han tocado, ya no se respetan ni la miradas y las que hay escasean. Te ofrezco ponerte el mundo cuesta abajo, para que todo te venga rodado; cien primaveras, cien veranos, cien otoños y cien inviernos, y los que no nos den tiempo de vivir, nos lo vamos imaginando por el camino. Así que tu precúpate de sonreír, que de provocarte las sonrisas ya me encargo yo…
Francisco Bonilla Lozano. 


martes, 6 de octubre de 2015

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Hablo de Él. Hablo de cómo alguien se convierte en motivo y acción, e incluso la fusión de ambas. De como el minutero y hasta el segundero tiemblan cada vez que da un paso hacia el siguiente número si él no está cerca. De cómo conjugar su sonrisa en gerundio. Hablo de joder al velocímetro de su pecho, de revolucionar los horarios y olvidar el sueño por los sueños. De hacer el amor y que el amor nos haga estar así. De vivir entre puntos suspensivos y olvidar los de sutura.


martes, 4 de agosto de 2015

Maldita dulzura la tuya

Volar.
Nunca supe cómo hacerlo. Por suerte, conozco a alguien capaz de presentarme sus alas. Con un pequeño empujoncito consigue que respiren con normalidad. Alguien que forma parte de la melodía que recorre la acción de mi descrita locura.
Por cada uno de los precipicios en los que estuvimos a punto de levitar.





martes, 23 de junio de 2015

2 años, o el resto de una vida.

"Creo que una de las mejores sensaciones del mundo es reírse con otro y, a mitad de risa, darte cuenta de cuánto disfrutas con esa persona y de su existencia."